República Popular de Stokes Croft

El día después de la graduación, nos paseamos por Stokes Croft. Como mi disertación fue sobre el arte callejero de Stokes Croft en Bristol y el Barrio de Tampiquito en Monterrey, parecía lo correcto darme la vuelta y ver si había algún cambio desde Septiembre que entregué el trabajo. Sí lo hubo, y muy positivo.

El mural de la Outdoors Gallery (Galería Exterior) junto a la tienda principal de la People’s Republic of Stokes Croft (República Popular de Stokes Croft) era nuevo. Es cambiado al menos dos veces al año, y la última vez que estuve ahí fue un tributo a los pioneros del arte urbano en Bristol por parte del colectivo estadounidense Tats Cru. Ahora fue un homenaje póstumo a CK1 por parte de SEPR, uno de los personajes más característicos de la República, también creador del anuncio en contra de que el supermercado Tesco abriera una sucursal en esta región en la que se prefiere apoyar a vecinos y comerciantes locales en vez de dar más dinero a grandes corporaciones que no te conocen.

Entré a la tienda/galería a ver si se encontraba Chris Chalkley, fundador y encargado principal de la PRSC. Estaba trabajando en el taller detrás de la Galería Exterior, le comenté sobre el trabajo de disertación, y le agradecí por haberme dado algo de información mientras lo estaba investigando. Chris no se acordó porque fue hace mucho tiempo, pero me felicitó y me dijo que le mandara una copia por correo. Dentro del taller, me enseñó unas cuantas cosas nuevas en la pared de la tienda/galería, y que le parecieron muy importantes: un artista había pintado las palabras ‘Truth’ (Verdad), ‘Beauty’ (Belleza), ‘Justice’ (Justicia), los valores más importantes para la comunidad. Otro, rotulado a la manera de los antiguos anuncios, escribió ‘We make our own future’ (Hacemos nuestro propio futuro), indicando que para alcanzar estos valores, hay que crearlos y vivir a base de ellos.

También me enseñó un edificio frente a los talleres de cerámica, al otro lado de la Turbo Island, sobre la calle Stokes Croft (la PRSC está en la calle Jamaica). En él, notarios públicos trabajan de manera gratuita para ayudar a los más necesitados. El ayuntamiento quería derrumbar este edificio por viejo y ‘feo’, y la gente de la PRSC logró evitarlo embelleciendo el lugar sin cobrar un solo centavo – así como los notarios en sus servicios jurídicos. Uno de los chicos se encontraba todavía en el lugar, pintando flores en las ventanas.

Seguimos caminando y encontrando más pinturas viejas y nuevas por las calles.

Esta tienda de teléfonos, por ejemplo, tiene ilustraciones con graffiti de todos los servicios a los que puedes acceder con un celular moderno. Shazam, Angry Birds, Twitter, calendario, noticias, chat, WordPress, etc.

Una ballena quiere amamantar a un bebé humano, pero este no le tiene confianza.

Un misterioso letrero en el que Stokes Croft gana el premio de Britain in Bloom por arreglos florales en el año 2012, 2013 y 2015; y es considerado ‘gemelo’ de las comunidades independientes St. Ives en Cornwall, Montmartre en Francia, y Wan Chai en Hong Kong. ¿Quizás podrían agregar Tampiquito, México?

Por último, Chris nos imploró que visitáramos la rotonda subterránea de St. James Barton, popularmente conocida como The Bear Pit (La Fosa del Oso). Por su sobrenombre, podrán suponer que no era el lugar más bello de la ciudad. La gente de la PRSC se encargó de cambiar esta idea, y puso otra Galería Exterior aquí mismo. Ahora hay enormes lienzos con imágenes de distintos artistas locales tanto en los pasillos peatonales como en el pequeño parque donde todo converge.

Té y pastel.

Antes gris y triste, es ahora una zona llena de color. Hasta la actitud de la gente al pasar por aquí ha cambiado. Músicos ambulantes estuvieron tocando en uno de los túneles en aquel jueves soleado.

Justo después de tomar el camino más cercano a la estación de autobuses, nos topamos con King of Paint, una tienda en la que venden ropa, grabados, y artículos para graffiti. Vean nada más. Hace diez años, una tienda no hubiera podido anunciar artículos para graffiti sin correr con el riesgo de que la cerraran. Los primeros artistas urbanos se las ingeniaban para comprar – o robar, si eran muy pobres o menores de edad – aerosoles para pintar automóviles, o pinturas vinil-acrílicas, y eso era lo que utilizaban para dibujar en las paredes a gran velocidad y en medio de la noche. Ahora, lo hacen en vivo y delante de la gente en eventos como See No Evil en agosto pasado en la calle Nelson, grandes celebraciones en las que las familias están en contacto con el arte y hasta los niños pequeños toman talleres de graffiti. Ya no para pintar pinos al óleo sobre un lienzo como me tocó en la infancia, sino monitos – creados por ellos mismos – con aerosol. En una época en la que las masas toman el poder y la información es casi gratuita y accesible (por ejemplo, en los celulares que se venden en esa tienda párrafos más arriba, y desde donde quizás estés leyendo esto), era lógico que el arte siguiera los mismos pasos y dejara el pavor y el elitismo de las galerías.

En la tienda compré esta taza de SEPR. Ahora tomo de una taza en la que una pareja toma de una taza en la que una pareja toma de una taza en la que una parej…

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Toda una Master

Como les había dicho, vine a Reino Unido a hacer una Maestría en Historia del Arte en la Universidad de Bristol, aunque ahora vivo en otra ciudad. La semana pasada, fuimos un par de días a Bristol finalmente a la ceremonia de graduación.

Cuarto con una pequeña división (con un foco redondo sobre la cama) entre la cocina y la cama. Cama matrimonial con edredón celeste y verde limón, y una almohada azul y otra rosa con verde limón. En la pared, cuatro postales, y un hilo grueso del que cuelgan varios aretes.

Nos quedamos con mi amiga Jezu en su departamento. Es un hermoso ‘studio’ (departamento de un sólo cuarto) en el área de Stokes Croft, una comunidad rica en arte y cultura. Tiene cocina, escritorio y una ventana/balcón en la que te puedes sentar o acostar, leer un libro y ver a la gente pasar.

Ventana/balcón con cortinas rojas; y un macetero, cojín, y luces navideñas rojas bajo la ventana. Afuera se ven otros departamentos.

La graduación fue bastante peculiar, y algo distinta a las graduaciones en universidades mexicanas. Fue en el Great Hall del edificio Wills Memorial, una torre neo-gótica de principios del siglo XX entre Queens Road y Park Street en la que se encuentran la Escuela de Leyes y el Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Bristol.

Wills Memorial Building. Foto: Rob Brewer.

Bueno, la ceremonia. El Great Hall, como dice su nombre, es un gran salón, con ventanas enormes, techos altísimos con arcos dorados, páneles de madera con delicados detalles. Al fondo, asientos especiales para los catedráticos y demás superiores de la universidad, con el organista al centro tocando complicadas piezas casi tirándole al rock progresivo.

Great Hall del Wills Memorial Building. Foto: Jim Shields.

Al ritmo del organista, comenzaron a entrar por los pasillos los directores de las carreras, de las divisiones y del departamento. Cada uno, con su toga y birrete de acuerdo al nivel de aprendizaje o de importancia en la institución. Quienes contaban con doctorado, usan algo parecido a una boina gigante y una colorida toga. Mientras más iban avanzando, más ostentosos eran los atuendos del personal. Había un par con un enorme abrigo negro con cuello blanco, un look al que mi marido bautizó como ‘Goth Santa’, o ‘Santa Gótico’ (no del estilo arquitectónico, sino de esos que se pintan de negro y oyen a Siouxsie and the Banshees). Mientras más importante la persona, más grande el cetro de sus guardias. Así fueron hasta que llegaron los más importantes, entre los que se encontraba un señor de pantalón y saco negro con camisa blanca neo romántica y una espada delgada. A él lo conocimos mis amigos y yo como ‘el pirata’. Finalmente, nos pusimos de pie para recibir a la vicerrectora: una linda señora con un enorme saco negro del doble de su tamaño, con hilos de oro, y una boina mucho más grande que su cabeza. Ella fue quien dio inicio oficial a la ceremonia.

Catedráticos y personal de la Universidad de Bristol, con la Vicerrectora al micrófono. Foto: Jezu Viviani.

El Director de la División de Artes y Humanidades fue el maestro de ceremonias, y con su fuerte voz nos fue llamando a graduados de cada carrera en Licenciatura, Maestría y Doctorado. Iban pasando por filas a través de un pasillo, y cada alumno, al ser nombrado, era aplaudido por compañeros y familiares mientras caminaba al frente y era ‘bendecido’ por la Vicerrectora. Para esto, poníamos nuestras manos en posición de oración, ella nos las tocaba con las suyas, y nos deseaba el mayor de los éxitos en nuestra vida profesional. Después de eso, bajábamos por nuestro título, íbamos por otro pasillo a recoger más papelería para ex-alumnos, y regresábamos en orden a nuestros asientos. Ya que nos habían nombrado a todos, fue tiempo de otorgar el doctorado Honoris Causa del semestre. Lo bueno de haber estudiado en Artes y Humanidades es que los Honoris Causa suelen ser personas muy interesantes. El semestre pasado que fuimos a la graduación de nuestra amiga Camila (que se graduó en Artes Escénicas), el Honoris Causa fue para un miembro de la Royal Shakespeare Company, director de una de mis versiones favoritas de Hamlet. Este semestre no fue la excepción, y el homenajeado fue el director cinematográfico Michael Winterbottom, encargado de filmes como 24 Hour Party People (que fue una de las razones por las que viví en Manchester…), 9 Songs y The Road to Guantanamo.Uno de mis compañeros estudió la Maestría en Cine precísamente porque Winterbottom la tomó ahí, así que imagino ha de haber sido un honor para él que, durante su ceremonia de graduación, hayan premiado a su ídolo. Al final, la Vicerrectora dio por terminado el evento, y tocaron ‘God Save the Queen’, el ‘himno nacional’ del Reino Unido. Qué flojera ser la Reina y que para todo usen tu canción.

Yo de perfil, en toga negra y capa marrón, en un laberinto de espejos.

Claro que yo también me vestí ‘curioso’ para la ocasión, pero no tanto como los superiores. Quienes nos graduamos de Licenciatura o Maestría, rentamos una toga negra con capa marrón. Si quisiera vestir algo más extravagante, tendría que graduarme en doctorado, y eso requeriría dos cosas: o dedicarme por cuatro años a preparar un librote sobre algún tema desconocido; o – como Winterbottom – ser ‘gongona’ (como diría mi tío Victor) en lo que hago durante más de dos décadas y ver si mi alma mater me concede un Honoris Causa. Creo que lo último me parece más atractivo. Después fuimos a la ‘tea party’ de la Universidad, que no fue ni tan del té ni tan fiesta. Te vendían la champaña y todo eso. Me gustó más cuando fue la de la Camila, que estuvimos en el jardín de la Universidad, con el laberinto de espejos y su propio lago. Pero de ahí, cenamos en Wagamama, y logré convertir a la Jezu al Yasai Katsu Curry. Jejeje. ¡Siguen USTEDES!

Esto no es todo lo que hicimos en Bristol. Sigue otro post al respecto. ;)

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Con un chefcito en la cabeza

El fin de semana antepasado, que comenzamos la mudanza, nos detuvimos a llenar gasolina en Uttoxeter, en Staffordshire. Como ya era hora, también aprovechamos para almorzar. Entonces el suegro nos llevó a un restaurant justo enfrente de la gasolinería.

Exterior del Little Chef de Uttoxeter, de ladrillo, con ventanas grandes y techos en triángulo. Letreros rojos dicen 'LITTLE CHEF' en letras blancas.

El restaurant se llama Little Chef, y es parte de una franquicia que existe desde 1958. Fue inspirada en los diners estadounidenses, esas cafeterías en la carretera con meseras sonrientes, música bonita y comida llenadora. Ha tenido sus altibajos a través de los tiempos. Ahora, por ejemplo, vimos que estaba casi vacío mientras que el McDonald’s a pocas cuadras tenía una larga fila de vehículos en el autoservicio. No entiendo por qué. Si algo extrañaba del continente americano, eran sus diners.

El interior de Little Chef en Uttoxeter, a la manera de un diner americano, con cortinas de cuadros blancos y rojos.

En efecto, Little Chef es la máxima experiencia del diner norteamericano en el Reino Unido. Comenzando por su aspecto, sus sillas y mesas, sus meseros uniformados, y sus melodías de ayer y hoy. Tienen hamburguesas, malteadas y café americano como un Denny’s cualquiera; pero no crean que es pura comida gringa. Aquí no se olvidan de donde están, e incluyen platillos británicos. Entre ellos, el desayuno inglés:

Desayuno inglés: salchicha Lincoln, tocino, papas hashbrown, huevos estrellados y pan frito.

Con toda el hambre del mundo entre empacar, desempacar, subir, y bajar, decidí ser un conejillo de indias y tomar el sacrificio – ajá – de pedir un desayunote inglés. Vaya que el de Little Chef fue fabuloso. Bien cocido, sazonado y toda la cosa. Lo suficientemente grasoso como para volver a la vida a quien tenga la peor resaca del universo.

Antes de mudarme acá, no me gustaba la carne de cerdo. La familia había tenido malas experiencias con tacos de trompo malcocidos, así que en la vida imaginé que volvería a comerla. Sin embargo, dejen les comento que aquí SÍ saben hacer bien el cerdo. De hecho, algunos de los países que mejor lo preparan son el Reino Unido, Francia y China. Y lo que mejor les sale por acá, es lo encurtido. La salchicha, por ejemplo, es exquisita. Y nunca fui fanática del tocino, pero creo que ahora lo soy.

Pero lo que nunca, nunca, NUNCA me va a gustar, son los frijoles horneados (baked beans) en salsa de tomate. De hecho, el desayuno inglés completo los incluye, pero siempre les digo que me los cambien por una papa hashbrown, o por un champiñón, o por cualquier otro complemento que ofrezcan. Me da nauseas hasta verlos en la tele, y olerlos es nefasto. No hay problema. A otros les fascina. Es más, es lo que más vuelve a la vida a varios crudotototes. Hay quienes literalmente podrían vivir de puros baked beans. Allá ellos.

Logo de Little Chef: dibujo en blanco y negro de un chefcito pelón y gordo, en mameluco con colgantes en el cuello, gorro de chef, con un plato con tapa en la mano derecha, posando con el pie y el brazo izquierdo hacia atrás. Sobre un fondo rojo.

Una de las razones por las que Little Chef ha estado a la baja fue por la mentada ‘epidemia de obesidad’, y la obsesión por comer sano todo el santo tiempo. Pero, claro, siguen llenando el McDonald’s y el KFC, y dudo que sea por sus ensaladas. De hecho, ha habido gente traumada que dice que al logo de Little Chef deberían ‘adelgazarlo’ para que ‘dé el ejemplo’. ¡Es un dibujo! Y con la escasa o nula representación de la gente gorda (que esté como esté por lo que sea, merece ser representada en los medios y ser tratada con dignidad y respeto porque son seres humanos), no hace falta ‘enflacar’ ooooootro personaje más. Si ya lo hicieron con Rosita Fresita, Pequeño Pony, Los Ositos Cariñositos y hasta Dora la Exploradora, haciéndolos ‘atractivos’, ‘sexies’, ‘coquetos’ y ‘a la moda’ (SON CARICATURAS, PARA NIÑOS, DE NIÑOS, POR DIOS).

Aparte, los niños lo quieren tal y como es. Si no, no pintarían tantos dibujos de él para ponerlos en la pared del restaurant.

Dibujos del chefcito de Little Chef impresos en papel blanco y coloreados a mano, pegados sobre la pared amarilla. Algunos de ellos pegados sobre un pizarrón blanco.

A la salida, nos dieron una paleta a cada quien. También el envoltorio tiene al Little Chef.

Paleta de caramelo sabor fresas con crema, en plástico transparente con el logo de Little Chef.

Si están en la carretera (porque es más restaurante de carretera) y quieren un buen desayuno, párense en un Little Chef. Si están en la ciudad y quieren también un buen desayuno, pueden ir a pubs como Wetherspoon’s o Yates’s, que suelen servirlos antes del mediodía. De ellos hablaré después.

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Nieveeeeeeeeeeee

Este sábado, aprovechando nuestra nueva cercanía a la capital, se me ocurrió ir a Londres a un evento de modas con unas amigas. En la noche, nos agarró una nevada que no paró hasta que estuve de vuelta en Leicester.

La vista desde la ventana. A la izquierda, de este lado de la cerca, otro departamento de nuestro pequeño conjunto. Al otro lado de la cerca, el techo del pub (cubierto de nieve) con un pequeño cuarto como segundo piso. Hay nieve en los techos y encima de la cerca.

Al día siguiente, fuimos a desayunar a un bar de tapas y a ver el rugby al pub de al lado. Así fue como lucían las calles.

Huellas de pájaro, de zorro y de perro.

Hablando de zorros, vi uno en el camino a casa esa noche del sábado. Salió de una guardería, me vio, se asustó y luego se metió de nuevo. Los zorros podrán verse como enormes perro-gatos, pero no les tengan miedo: ellos seguro le tienen más miedo a ustedes. Salen a buscar comida (a veces del basurero) y a aparearse (su grito de celo casi suena a adolescente poseída; si lo oyen, no crean que es la de El Exorcista). Pero son nobles. Como los veía mucho en Bristol y ahí me fue muy bien, ver un zorro para mí es de buena suerte. Ya había visto uno caminar en las vías del tren en Sheffield ese viernes que venía para acá, así que siento que las cosas saldrán muy bien.

Este zorrito se metió a un juego de futbol de los Celtics en Escocia en 1994. No les fue bien, pero hizo más ameno el partido. Para más animales futboleros (entre ellos ell gatito del Liverpool a principios de semana), hagan click en la foto (artículo en inglés).

De pasada, les presento a un vecino:

Un gato negro con pecho blanco, asomándose por la ventana.

Todavía no lo conozco, pero me ve cuando salgo y lo saludo por el cristal de la ventana.

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Unas postales de East Midlands

Seguro han de estar con el Jesús en la boca porque no he escrito en casi una semana. Han sido días de cambios fuertes, disculpen. Como dije en Año Nuevo, nos vamos a mudar de Manchester a Leicester. Sinceramente, ya no espero a dejar el industrial y frío norte por el colorido y diverso centro de Inglaterra. O Midlands, como le dicen por acá. Midlands: tierras medias.

Hay dos midlands, al hablar de ellas: East Midlands, o centro-este; y West Midlands, o centro-oeste. Las West Midlands, con Birmingham como su ciudad más importante, un área moderna que tuvo muchas fábricas y cuya música, tan pesada como el acero que se trabajaba, fue bautizada como heavy metal. Las East Midlands, con infinitos parques naturales y edificios victorianos; también con su historial de fábricas y minería, pero más capaces de convivir, al mismo tiempo, con la industria y la naturaleza.

Leicester pertenece a las Midlands del Este, donde comparte región con otras ciudades como Derby, Rutland, Northampton, y ‘el Shelbyville de su Springfield’, Nottingham.

Algún día haré un perfil más extenso sobre Leicester, pero por ahora les dejo con esta imágen de unas chimeneas a la entrada del condado de Leicestershire. Sé que hice una referencia a los Simpsons con eso de que Leicester es Springfield y Nottingham es Shelbyville; y estas chimeneas hacen todavía más simpsonesco el asunto. Me ha tocado ver algunas más en Derby y en Didcot, cerca de Oxford. Parece que son algo común de las carreteras en el centro del país. Estas me sorprendieron más porque el humo es azul prusia en vez de negro hollín. Han estado haciendo muchas cosas para reducir la huella de carbón y no dañar tanto la ecología. Sigue oliendo a rayos (al menos con mi olfato de sabueso), pero al menos no es tan peligroso para el ambiente. Hasta parecen nubes.

Chimeneas a la entrada de Leicestershire, desde la carretera. El día es despejado, y el humo azul se entrelaza con las nubes.

Para comparación, minutos antes había tomado foto de las chimeneas en Derby. Estaban apagadas, así que no sé si son tan ecológicas como las de Leicestershire:

Chimeneas en Derby, desde la carretera. Estaban apagadas, pero estaba nublado. Esas SÍ son nubes.

Y para hacer más conmemorativo el asunto, la última foto de nuestro refri en Manchester y la primera de nuestro refri en Leicester. Falta llevarnos unas cosas de aquí, pero nuestros imanes ya se mudaron y de allá no se mueven.

Dos imágenes de refrigeradores con imanes de 'C' (naranja) y 'D' (verde). La foto de la izquierda es en Manchester, y la de la derecha es en Leicester.

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Domingo en el museo

Este domingo fue un hermoso día de descanso. El plan era sólo ir a un almuerzo dominical (de los que hablaré en algún otra ocasión) en el centro de la ciudad. Pero, entre la caminata, recordé que eran los últimos días de una exposición que quería ver. Así que cambiamos de plan, y fuimos primero a la Manchester Art Gallery.

Manchester Art Gallery desde la calle Mosley, con columnas jónicas en la entrada principal a la manera neo-clásica griega. Foto: David Dixon.

La Manchester Art Gallery es una galería pública de arte. El edificio, diseñado por Sir Charles Barry, existe desde 1824, cuando era sede de la Royal Manchester Institution. En 1882, la institución cambió de lugar, y el recinto fue dedicado a mostrar la colección de arte de la ciudad. La entrada es gratuita, salvo en casos de exposiciones temporales; y se encuentra cerca de la Biblioteca Central, la plaza de San Pedro, y la parada correspondiente del tranvía local.

Nosotros fuimos a ver la exposición de Ford Madox Brown, precursor de la Hermandad Pre-Rafaelita. Nacido en Francia, pero con padres ingleses, FMB es de gran importancia en Manchester, al haberse encargado de los murales del Ayuntamiento.

Autorretrato de Ford Madox Brown a los 24 años, óleo sobre madera, 1844-5.

FMB era muy observador. Con estudios en escuelas francesas y belgas, pero anti-académico a más no poder. Después de un viaje a Italia para intentar curar a su después finada primera esposa, descubrió a los artistas medievales previos al Renacimiento, y le sorprendió el uso de colores intensos y la libertad de los personajes. Metió mucha de su obra nueva a concursos, en los cuales no ganó, pero consiguió llamar la atención de jóvenes como Dante Gabriel Rossetti y William Holman Hunt, quienes crearon un grupo basado en lo mismo que FMB: en el arte antes de todas las restricciones del Renacimiento, antes de Rafael. De ahí viene el nombre Pre-Rafaelita.

Ford Madox Brown, dibujo de Emma Hill para The Last of England, carbón sobre papel.

En la exposición vimos varios de sus dibujos, que pude analizar de cerca y ver que lo hacía con la mentada técnica del achurado que me trajo tantos dolores de cabeza en la materia de Dibujo Natural en la licenciatura. Pero a él sí le salían lindos, porque lo suyo sí era dibujar. Y pintar, ya sea al momento (como en The Pretty Baa-Lambs) o después de varios bocetos en lápiz, tinta, acuarela, y óleo en pequeños cartones.

Ford Madox Brown, Work, Óleo sobre tela, 1852-63

Durante la Maestría en Historia del Arte, analizamos detenidamente dos de sus más importantes obras: WorkThe Last of England. La primera, un ambicioso ensayo sobre las diferencias socioeconómicas y cómo es la clase obrera la que construye y mantiene a la nación. La segunda, una muestra de la desesperación y la pobreza que llevó a muchos ingleses a emigrar a Australia y Estados Unidos. En ella, quizás proyectándose, se pintó a sí mismo junto a su segunda esposa (y modelo favorita) en un barco lejos de aquí. Por fin, en la exposición se me hizo conocerlas ‘en persona’. Al fondo de la sala, después de que un grupo de turistas pasara una hora analizándolas con ayuda de una guía, las pudimos ver desde todos los ángulos. Igual de conservadas e intensas que hace casi doscientos años.

Fotografía tomada a escondidas en el interior del museo, en la exposición de Ford Madox Brown. Se ve el grupo del recorrido guiado, y una guardia que inmediatamente vino a decirme que no tomara fotos. Jejeje.

Algo que me encanta de Reino Unido es el gusto con el que las familias van al museo. Los niños son por lo general respetuosos, los padres se preparan previamente, y juntos leen los contenidos de las cédulas y contemplan las obras. No sólo eso, sino que los padres les dan su propio recorrido guiado a sus hijos. Casi como los que dábamos los de Servicio Social en los museos mexicanos a los niños de primaria. Les preguntan ‘¿Qué es esto?’ ‘¿Qué está haciendo este señor?’ ‘¿Por qué crees que lo hace?’, o ‘¿Qué colores ves aquí?’ ‘¿Qué es lo que te gusta más? ¿A qué te recuerda?’, y entablan deliciosas conversaciones todos juntos. Los niños les preguntan cosas a los padres, y ellos les contestan de la manera más apropiada a su edad. Hace años, en una exposición de Francis Bacon, viendo las influencias que tomaba aquel pintor de la cultura contemporánea, me tocó ver a un señor contarle a su hija sobre El Acorazado Potemkin, de cómo fue una película muy importante, y le explicó lo que pasaba en la escena de la enfermera, cómo a Bacon le impactó tal imagen, y cómo después de estudiarla y bosquejarla, logró pintar algo basado en ella. No era como los padres de familia en otros lugares, que nomás les dicen ‘no sé’, les gritan, les dicen que se callen, que pongan atención memorizando y no razonando, y no les inspiran amor al arte. Hasta maestros de primaria y secundaria, en recorridos en MARCO, pude ver diciéndole a sus alumnos ‘memoricen la cédula, porque va a venir en el exámen. Óleo sobre tela, tantos por tantos centímetros, de qué colección es’. Como si fueran tablas matemáticas. Eso aquí no se ve. Aquí se alenta a los niños a pensar por sí solos, a analizar las obras desde varios puntos de vista, y a sacar sus propias conclusiones. A que ellos mismos sepan con qué se quedan de lo que vieron en su visita al museo. Los patrones bajo los que trabajan los talleres de servicios educativos de museos mexicanos, aquí los ven los chicos desde temprana edad, en familia.

Sería fabuloso que así se tratara a los hijos en cualquier parte del mundo. Como seres pensantes y como creadores en potencia. Ver a la audiencia en acción es un espectáculo casi tan maravilloso como ver las obras. Si no es que más.

Ford Madox Brown, The Last of England, Óleo sobre panel, 1855

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Burns’ Night (o Feliz Cumpleaños, Robert Burns)

Les había comentado en Año Nuevo que a los británicos (en especial a los escoceses) les gustaba cantar un poema tomándose de las manos. Bueno, quien transcribió o puso letra a este poema fue Robert Burns, el Bardo de Ayrshire, la más grande figura literaria en la historia de Escocia.

Retrato de Robert Burns.

Burns fue precursor del romanticismo, y futura inspiración para liberales y socialistas. Vivió solamente treinta y siete años, pero alcanzó a hacer cosas muy importantes para su nación. Recolectó y adaptó poemas y canciones populares, la mayoría en dialecto escocés; aunque también hizo textos en escocés ligero o en inglés, para poder ser leído en el resto de la isla. Nació en 1759, en la más honda pobreza, en una casa construída por su padre, ahora un museo dedicado a su figura. Fue educado en casa por falta de recursos, pero su pobreza no fue sinónimo de falta de cultura. Escribía con soltura, sinceridad y emoción, como no se hacía aún en el siglo XVIII. Su interés por la cultura popular lo hacía aún menos común en aquellos tiempos de pelucas y trajes finos; pero fue de alta influencia internacional. A la fecha siguen habiendo clubes de admiradores en todas partes, hay ciudades en Nueva York y Oregon que comparten su apellido, y ha estado en timbres postales conmemorativos tanto en Reino Unido como en Rusia.

Este día se celebra no sólo su cumpleaños, sino el orgullo escocés y el respeto hacia estos vecinos.

Así es: vecinos. Aunque sean parte del Reino Unido, son otro país distinto. El Reino Unido es un ‘país de países’, compuesto de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte (siendo Gran Bretaña la isla en la que se encuentran los tres primeros países; por eso el nombre oficial del Reino Unido es Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte). Este mapa lo puede explicar mejor:

Mapa del Reino Unido donde se ven dos islas: la más grande, Gran Bretaña, a la izquierda, dividida en Escocia arriba (según este mapa, la capital es Glasgow, pero en realidad es Edinburgh), Gales a la izquierda (capital, Cardiff), e Inglaterra a la derecha (capital de todo UK, Londres). En la isla más pequeña, a la izquierda, la parte del norte es Irlanda del Norte (capital, Belfast), y el resto es la República de Irlanda. Crédito: Pedro Pablo G. May. Click en la imagen para su blog con más información al respecto.

Aunque todos sean ciudadanos del Reino Unido, a los escoceses NO les gusta que les digan ingleses. Igual a los galeses e irlandeses del norte. De hecho, por estos tiempos el gobierno escocés ha vuelto a tocar el tema de independizarse del Reino Unido. Es decir, ser un país aparte, sin la Reina Isabel II como su figura suprema, haciendo mayor caso a su propio primer ministro que a los primeros ministros de todo Reino Unido. Es algo largo y complicado. Sólo hay que recordar que, por ahora, los escoceses son británicos pero NO ingleses. Nunca le digan inglés a un escocés. NUNCA.

Si han visto la película In The Loop (basada en la serie The Thick of It), donde el Secretario de Relaciones Públicas del Primer Ministro de Reino Unido y demás empleados viajan a Estados Unidos, recordarán que el General estadounidense le llega a decir ‘inglés’ al maldiciento Secretario Malcolm Tucker entre una sarta de otros comentarios fuertes, y él, al final, contesta incómodo que no le vuelva a decir ‘inglés’ jamás. Es porque es escocés, igual que su compañero Jamie McDonald, ambos con una forma de hablar y tratar las cosas muy distinta a la de sus compañeros ingleses.

El actor Peter Capaldi como el Secretario de Relaciones Malcolm Tucker en In the Loop y The Thick of It.

Volviendo al tema de la Burns’ Night, ¿cómo es que se celebra? Bueno, la gente se junta a cenar el platillo tradicional de Escocia: Haggis. ¿Qué es el haggis? Es un alimento hecho de entrañas (hígado, corazón y pulmones) de cordero, mezcladas con especias, cebolla y avena, encurtidas en tripas del mismo animal. No suena muy apetitoso, pero lo es. Sí que lo es. Sabe más o menos como picadillo, pero un poco más duro y picante. Se acompaña con ‘neeps and tatties‘, es decir, puré de chirimías (parsnips) y puré de papa (potato).

Haggis, neeps y tatties, como se comen en Escocia en Burns' Night, en un plato sobre un mantel de tartan. iStockphoto.

Para el escocés, el haggis es un gran orgullo culinario, y así lo ha sido durante varios siglos. Tanto, que el mismo Burns le dedicó un discurso en escocés antiguo, mismo que se sigue repitiendo en grandes fiestas cuando el cocinero parte la tripa recién cocida a la mitad y la sirve a sus comensales.

Esto se vio en el programa Bizarre Foods (Comidas Exóticas, en televisión de cable o en OnceTV), cuando Andrew Zimmern vino a comer cosas ‘raras’. No lo pude encontrar en español, pero lo pasan a cada rato en la tele. Chequen al menos la primera parte, donde muestran el proceso de preparación y presentación de este curiosamente delicioso platillo:

Vean el resto del episodio si quieren, todo en YouTube. El mercado de Gales, los restaurantes ‘pirrurris’ (o ‘posh’ en caló británico) que sirven aves de caza, fish and chip shops en Londres que sirven anguilas…

Y si les da mucho asco, también pueden conseguir haggis vegetariano. Igualmente delicioso, con ingredientes como frijoles y nueces.

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