Unas postales de East Midlands

Seguro han de estar con el Jesús en la boca porque no he escrito en casi una semana. Han sido días de cambios fuertes, disculpen. Como dije en Año Nuevo, nos vamos a mudar de Manchester a Leicester. Sinceramente, ya no espero a dejar el industrial y frío norte por el colorido y diverso centro de Inglaterra. O Midlands, como le dicen por acá. Midlands: tierras medias.

Hay dos midlands, al hablar de ellas: East Midlands, o centro-este; y West Midlands, o centro-oeste. Las West Midlands, con Birmingham como su ciudad más importante, un área moderna que tuvo muchas fábricas y cuya música, tan pesada como el acero que se trabajaba, fue bautizada como heavy metal. Las East Midlands, con infinitos parques naturales y edificios victorianos; también con su historial de fábricas y minería, pero más capaces de convivir, al mismo tiempo, con la industria y la naturaleza.

Leicester pertenece a las Midlands del Este, donde comparte región con otras ciudades como Derby, Rutland, Northampton, y ‘el Shelbyville de su Springfield’, Nottingham.

Algún día haré un perfil más extenso sobre Leicester, pero por ahora les dejo con esta imágen de unas chimeneas a la entrada del condado de Leicestershire. Sé que hice una referencia a los Simpsons con eso de que Leicester es Springfield y Nottingham es Shelbyville; y estas chimeneas hacen todavía más simpsonesco el asunto. Me ha tocado ver algunas más en Derby y en Didcot, cerca de Oxford. Parece que son algo común de las carreteras en el centro del país. Estas me sorprendieron más porque el humo es azul prusia en vez de negro hollín. Han estado haciendo muchas cosas para reducir la huella de carbón y no dañar tanto la ecología. Sigue oliendo a rayos (al menos con mi olfato de sabueso), pero al menos no es tan peligroso para el ambiente. Hasta parecen nubes.

Chimeneas a la entrada de Leicestershire, desde la carretera. El día es despejado, y el humo azul se entrelaza con las nubes.

Para comparación, minutos antes había tomado foto de las chimeneas en Derby. Estaban apagadas, así que no sé si son tan ecológicas como las de Leicestershire:

Chimeneas en Derby, desde la carretera. Estaban apagadas, pero estaba nublado. Esas SÍ son nubes.

Y para hacer más conmemorativo el asunto, la última foto de nuestro refri en Manchester y la primera de nuestro refri en Leicester. Falta llevarnos unas cosas de aquí, pero nuestros imanes ya se mudaron y de allá no se mueven.

Dos imágenes de refrigeradores con imanes de 'C' (naranja) y 'D' (verde). La foto de la izquierda es en Manchester, y la de la derecha es en Leicester.

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Domingo en el museo

Este domingo fue un hermoso día de descanso. El plan era sólo ir a un almuerzo dominical (de los que hablaré en algún otra ocasión) en el centro de la ciudad. Pero, entre la caminata, recordé que eran los últimos días de una exposición que quería ver. Así que cambiamos de plan, y fuimos primero a la Manchester Art Gallery.

Manchester Art Gallery desde la calle Mosley, con columnas jónicas en la entrada principal a la manera neo-clásica griega. Foto: David Dixon.

La Manchester Art Gallery es una galería pública de arte. El edificio, diseñado por Sir Charles Barry, existe desde 1824, cuando era sede de la Royal Manchester Institution. En 1882, la institución cambió de lugar, y el recinto fue dedicado a mostrar la colección de arte de la ciudad. La entrada es gratuita, salvo en casos de exposiciones temporales; y se encuentra cerca de la Biblioteca Central, la plaza de San Pedro, y la parada correspondiente del tranvía local.

Nosotros fuimos a ver la exposición de Ford Madox Brown, precursor de la Hermandad Pre-Rafaelita. Nacido en Francia, pero con padres ingleses, FMB es de gran importancia en Manchester, al haberse encargado de los murales del Ayuntamiento.

Autorretrato de Ford Madox Brown a los 24 años, óleo sobre madera, 1844-5.

FMB era muy observador. Con estudios en escuelas francesas y belgas, pero anti-académico a más no poder. Después de un viaje a Italia para intentar curar a su después finada primera esposa, descubrió a los artistas medievales previos al Renacimiento, y le sorprendió el uso de colores intensos y la libertad de los personajes. Metió mucha de su obra nueva a concursos, en los cuales no ganó, pero consiguió llamar la atención de jóvenes como Dante Gabriel Rossetti y William Holman Hunt, quienes crearon un grupo basado en lo mismo que FMB: en el arte antes de todas las restricciones del Renacimiento, antes de Rafael. De ahí viene el nombre Pre-Rafaelita.

Ford Madox Brown, dibujo de Emma Hill para The Last of England, carbón sobre papel.

En la exposición vimos varios de sus dibujos, que pude analizar de cerca y ver que lo hacía con la mentada técnica del achurado que me trajo tantos dolores de cabeza en la materia de Dibujo Natural en la licenciatura. Pero a él sí le salían lindos, porque lo suyo sí era dibujar. Y pintar, ya sea al momento (como en The Pretty Baa-Lambs) o después de varios bocetos en lápiz, tinta, acuarela, y óleo en pequeños cartones.

Ford Madox Brown, Work, Óleo sobre tela, 1852-63

Durante la Maestría en Historia del Arte, analizamos detenidamente dos de sus más importantes obras: WorkThe Last of England. La primera, un ambicioso ensayo sobre las diferencias socioeconómicas y cómo es la clase obrera la que construye y mantiene a la nación. La segunda, una muestra de la desesperación y la pobreza que llevó a muchos ingleses a emigrar a Australia y Estados Unidos. En ella, quizás proyectándose, se pintó a sí mismo junto a su segunda esposa (y modelo favorita) en un barco lejos de aquí. Por fin, en la exposición se me hizo conocerlas ‘en persona’. Al fondo de la sala, después de que un grupo de turistas pasara una hora analizándolas con ayuda de una guía, las pudimos ver desde todos los ángulos. Igual de conservadas e intensas que hace casi doscientos años.

Fotografía tomada a escondidas en el interior del museo, en la exposición de Ford Madox Brown. Se ve el grupo del recorrido guiado, y una guardia que inmediatamente vino a decirme que no tomara fotos. Jejeje.

Algo que me encanta de Reino Unido es el gusto con el que las familias van al museo. Los niños son por lo general respetuosos, los padres se preparan previamente, y juntos leen los contenidos de las cédulas y contemplan las obras. No sólo eso, sino que los padres les dan su propio recorrido guiado a sus hijos. Casi como los que dábamos los de Servicio Social en los museos mexicanos a los niños de primaria. Les preguntan ‘¿Qué es esto?’ ‘¿Qué está haciendo este señor?’ ‘¿Por qué crees que lo hace?’, o ‘¿Qué colores ves aquí?’ ‘¿Qué es lo que te gusta más? ¿A qué te recuerda?’, y entablan deliciosas conversaciones todos juntos. Los niños les preguntan cosas a los padres, y ellos les contestan de la manera más apropiada a su edad. Hace años, en una exposición de Francis Bacon, viendo las influencias que tomaba aquel pintor de la cultura contemporánea, me tocó ver a un señor contarle a su hija sobre El Acorazado Potemkin, de cómo fue una película muy importante, y le explicó lo que pasaba en la escena de la enfermera, cómo a Bacon le impactó tal imagen, y cómo después de estudiarla y bosquejarla, logró pintar algo basado en ella. No era como los padres de familia en otros lugares, que nomás les dicen ‘no sé’, les gritan, les dicen que se callen, que pongan atención memorizando y no razonando, y no les inspiran amor al arte. Hasta maestros de primaria y secundaria, en recorridos en MARCO, pude ver diciéndole a sus alumnos ‘memoricen la cédula, porque va a venir en el exámen. Óleo sobre tela, tantos por tantos centímetros, de qué colección es’. Como si fueran tablas matemáticas. Eso aquí no se ve. Aquí se alenta a los niños a pensar por sí solos, a analizar las obras desde varios puntos de vista, y a sacar sus propias conclusiones. A que ellos mismos sepan con qué se quedan de lo que vieron en su visita al museo. Los patrones bajo los que trabajan los talleres de servicios educativos de museos mexicanos, aquí los ven los chicos desde temprana edad, en familia.

Sería fabuloso que así se tratara a los hijos en cualquier parte del mundo. Como seres pensantes y como creadores en potencia. Ver a la audiencia en acción es un espectáculo casi tan maravilloso como ver las obras. Si no es que más.

Ford Madox Brown, The Last of England, Óleo sobre panel, 1855

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Burns’ Night (o Feliz Cumpleaños, Robert Burns)

Les había comentado en Año Nuevo que a los británicos (en especial a los escoceses) les gustaba cantar un poema tomándose de las manos. Bueno, quien transcribió o puso letra a este poema fue Robert Burns, el Bardo de Ayrshire, la más grande figura literaria en la historia de Escocia.

Retrato de Robert Burns.

Burns fue precursor del romanticismo, y futura inspiración para liberales y socialistas. Vivió solamente treinta y siete años, pero alcanzó a hacer cosas muy importantes para su nación. Recolectó y adaptó poemas y canciones populares, la mayoría en dialecto escocés; aunque también hizo textos en escocés ligero o en inglés, para poder ser leído en el resto de la isla. Nació en 1759, en la más honda pobreza, en una casa construída por su padre, ahora un museo dedicado a su figura. Fue educado en casa por falta de recursos, pero su pobreza no fue sinónimo de falta de cultura. Escribía con soltura, sinceridad y emoción, como no se hacía aún en el siglo XVIII. Su interés por la cultura popular lo hacía aún menos común en aquellos tiempos de pelucas y trajes finos; pero fue de alta influencia internacional. A la fecha siguen habiendo clubes de admiradores en todas partes, hay ciudades en Nueva York y Oregon que comparten su apellido, y ha estado en timbres postales conmemorativos tanto en Reino Unido como en Rusia.

Este día se celebra no sólo su cumpleaños, sino el orgullo escocés y el respeto hacia estos vecinos.

Así es: vecinos. Aunque sean parte del Reino Unido, son otro país distinto. El Reino Unido es un ‘país de países’, compuesto de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte (siendo Gran Bretaña la isla en la que se encuentran los tres primeros países; por eso el nombre oficial del Reino Unido es Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte). Este mapa lo puede explicar mejor:

Mapa del Reino Unido donde se ven dos islas: la más grande, Gran Bretaña, a la izquierda, dividida en Escocia arriba (según este mapa, la capital es Glasgow, pero en realidad es Edinburgh), Gales a la izquierda (capital, Cardiff), e Inglaterra a la derecha (capital de todo UK, Londres). En la isla más pequeña, a la izquierda, la parte del norte es Irlanda del Norte (capital, Belfast), y el resto es la República de Irlanda. Crédito: Pedro Pablo G. May. Click en la imagen para su blog con más información al respecto.

Aunque todos sean ciudadanos del Reino Unido, a los escoceses NO les gusta que les digan ingleses. Igual a los galeses e irlandeses del norte. De hecho, por estos tiempos el gobierno escocés ha vuelto a tocar el tema de independizarse del Reino Unido. Es decir, ser un país aparte, sin la Reina Isabel II como su figura suprema, haciendo mayor caso a su propio primer ministro que a los primeros ministros de todo Reino Unido. Es algo largo y complicado. Sólo hay que recordar que, por ahora, los escoceses son británicos pero NO ingleses. Nunca le digan inglés a un escocés. NUNCA.

Si han visto la película In The Loop (basada en la serie The Thick of It), donde el Secretario de Relaciones Públicas del Primer Ministro de Reino Unido y demás empleados viajan a Estados Unidos, recordarán que el General estadounidense le llega a decir ‘inglés’ al maldiciento Secretario Malcolm Tucker entre una sarta de otros comentarios fuertes, y él, al final, contesta incómodo que no le vuelva a decir ‘inglés’ jamás. Es porque es escocés, igual que su compañero Jamie McDonald, ambos con una forma de hablar y tratar las cosas muy distinta a la de sus compañeros ingleses.

El actor Peter Capaldi como el Secretario de Relaciones Malcolm Tucker en In the Loop y The Thick of It.

Volviendo al tema de la Burns’ Night, ¿cómo es que se celebra? Bueno, la gente se junta a cenar el platillo tradicional de Escocia: Haggis. ¿Qué es el haggis? Es un alimento hecho de entrañas (hígado, corazón y pulmones) de cordero, mezcladas con especias, cebolla y avena, encurtidas en tripas del mismo animal. No suena muy apetitoso, pero lo es. Sí que lo es. Sabe más o menos como picadillo, pero un poco más duro y picante. Se acompaña con ‘neeps and tatties‘, es decir, puré de chirimías (parsnips) y puré de papa (potato).

Haggis, neeps y tatties, como se comen en Escocia en Burns' Night, en un plato sobre un mantel de tartan. iStockphoto.

Para el escocés, el haggis es un gran orgullo culinario, y así lo ha sido durante varios siglos. Tanto, que el mismo Burns le dedicó un discurso en escocés antiguo, mismo que se sigue repitiendo en grandes fiestas cuando el cocinero parte la tripa recién cocida a la mitad y la sirve a sus comensales.

Esto se vio en el programa Bizarre Foods (Comidas Exóticas, en televisión de cable o en OnceTV), cuando Andrew Zimmern vino a comer cosas ‘raras’. No lo pude encontrar en español, pero lo pasan a cada rato en la tele. Chequen al menos la primera parte, donde muestran el proceso de preparación y presentación de este curiosamente delicioso platillo:

Vean el resto del episodio si quieren, todo en YouTube. El mercado de Gales, los restaurantes ‘pirrurris’ (o ‘posh’ en caló británico) que sirven aves de caza, fish and chip shops en Londres que sirven anguilas…

Y si les da mucho asco, también pueden conseguir haggis vegetariano. Igualmente delicioso, con ingredientes como frijoles y nueces.

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Wagamama

Anoche fuimos a cenar a uno de mis restaurantes favoritos en este lado del charco. Curiosamente, no es de comida británica (fish and chips, etcétera, etcétera), sino de comida japonesa. O al menos inspirado en la comida japonesa, siendo su especialidad los fideos y sirviéndolos en largas mesas horizontales donde todos se sientan, a la manera de los ramen bars de esa otra isla.

Interior de una sucursal de Wagamama en Londres, con algunos comensales en largas mesas de madera y bancos de madera separados. Foto: David Latt

Con veinte años de existencia, Wagamama (que en japonés significa algo así como ‘auto-indulgencia’) es una franquicia cuyo lema es ‘positive living + positive thinking’(‘comer positivo + vivir positivo’). Y vaya que lo cumplen. Sus platillos son frescos, sanos, y hechos al momento.

El staff casi siempre ha sido amable en todos los lugares a los que hemos ido, y hay quienes se enamoran demasiado de la idea de trabajar ahí. En el 2007 fui por primera vez a una sucursal: a la de Queens Road en Bristol. Nos atendió un muchacho que se llamaba Tommy, con fuerte acento bristolero, que se acomodaba muy cerca de nosotros a pedirnos la orden. Yo hasta bromeaba con que le andaba coqueteando a mi novio. Pero luego me lo hizo a mí también. Así que simplemente era su manera de ser. Tres años después, ya viviendo en Bristol, regresé al restaurant y él seguía ahí. Con otro corte de cabello, pero con la misma actitud. También he notado que muchos estudiantes de intercambio de todas partes suelen trabajar en la franquicia; así que escucharán muchos acentos, o quizás se toparán con algún mesero que hable su idioma natal.

No veo por qué no habría de gustarles tanto trabajar en Wagamama. Es un ambiente ameno, y las labores no son tan arduas o fastidiosas como en otros restaurantes. Desde hace años, fueron pioneros en utilizar tecnología de punta para pedir órdenes. Los meseros tienen PDAs (como las Palm) en las que hacen click a lo que pide el cliente, y eso se manda por red inalámbrica al área de cocina. Como todos los platillos tienen un número, los meseros escriben en el mantel de cada cliente lo que hayan pedido, para evitar cualquier confusión. Literalmente comienzan a preparar la orden desde que sale de la boca del comensal, así que la tienen rapidísimo. En aproximadamente 10-15 minutos, cuando mucho. Rápida, caliente (o fría, si así es la receta) y fresca.

Yasai katsu curry, super juice, chilli ramen con pollo, ebi gyoza.

Mi platillo favorito, no sólo en Wagamama, sino de todos los tiempos, es el yasai katsu curry. Número 72 en la lista. Es un platillo vegetariano, con rodajas de berenjena, camote y calabacín, empanizadas con pan molido crujiente (panko). Es acompañado de arroz blanco con curry, y una ensalada verde con pepinillos rojos y vinagreta.

Algo que deben de saber allá en casa: teniendo el Reino Unido su fama postcolonialista, varios de los alimentos favoritos – casi típicos – de la población son de origen extranjero. El máximo ejemplo de esto es el curry, una pasta picante que suele usarse en la cocina del sudeste de Asia – India, Sri Lanka, Pakistán, Bangladesh. Habiendo sido parte de su imperio, y ahora con un extenso porcentaje de población con descendencia sudasiática, estos inmigrantes trajeron y adaptaron sus platillos para los demás británicos, y es el curry el más popular. Se lo echan a las aves, a los vegetales, y algunos al pescado, y suele acompañarse con arroz. La diferencia entre este curry tan querido en la isla y el curry japonés como el que sirven en Wagamama, es que el curry del sudeste asiático es muuuuuuuy picante y condimentado, con ingredientes como el comino y la cayena; mientras que el curry japonés de lugares como Wagamama y Samsi (otro restaurante japonés-británico) tiene muy poco picor y hasta sabe frutal. Me han contado que, en Wagamama, al curry le ponen cosas como manzanas y plátanos.

Así es. Manzanas y plátanos. Pero igual que con el mole mexicano – que, por cierto, cuando mis compañeros en Bristol me preguntaban qué era el mole, les decía que era algo así como ‘Mexican curry’ -, la mezcla de dulce y salado es fabulosa. Como han visto en la foto, me gusta revolverlo todo y probar todos los sabores: el dulcesalado del curry junto al dulcesalado de las verduras empanizadas (por cierto, el camote en inglés se dice ‘sweet potato’, literalmente ‘papa dulce’), el esponjoso arroz al vapor, y el frescor de la ensalada con esos crujientes y ácidos pepinillos rojos. Mis papás se acordarán que siempre pedía mi hamburguesa sin pepinillos porque no me gustaban. Ahora me retracto. Mamá, papá: me gustan los pepinillos. Pero rojos.

Había dicho al principio que los fideos son su especialidad, pero nunca los pido porque soy una testaruda fanática del yasai katsu curry. Bueno, mi marido es un testarudo fanático del chilli ramen. Son fideos en sopa picante de pollo y puerco, con cebollín, germen de soya, cebolla roja y chiles. Se pueden acompañar con pollo o res, pero él siempre lo pide con pollo. Se lo dan en un plato hondo gigantesco, con una cuchara especial de madera para acabarse el caldo. El nivel de picor depende de dónde vayas y el chef que te toque, pero el muchacho, en ese aspecto, es más mexicano que yo. Ya cuando lo ves llorar y tomar agua, sabes que ha sido demasiado. Creo que nomás le ha pasado una vez, pero como quiera le gustó. Esta última vez no fue tan picante, e igual me pasó uno o dos pedazos de cebollín y cebolla para que viera lo recién hecho que estaba su ramen. ¡Vaya que lo estaba! Los cebollines parecían recién cortados. Frescos y crujientes. Casi como si tuvieran una hortaliza llena de vegetales detrás de alguna puerta secreta en la cocina.

Todavía nos suele quedar algo de espacio, así que por lo general pedimos aperitivos para acompañar los alimentos. Esta vez pedimos ebi gyoza, empanadas fritas de camarón y vegetales. Son buenas para la proteína animal que no estoy comiendo en el yasai katsu curry, e igual de deliciosas. Las puedes chopear en salsa ponzu (hecha a base de vinagre de arroz, pescado, alga, cítricos y vino de arroz [mirin]) con un poco de picante, para que sepan menos secas y más agrias. Si a todo le echan limón, el ponzu es para ustedes.

Además del menú de todos los días, tienen un pequeño menú de ‘specials’ que cambian cada par de meses, con creaciones especiales y a bajo precio. De ahí elegimos nuestra bebida, a la que llamaron ‘super juice’. Es una mezcla de jugos de manzana, naranja, arándano, y ‘sharon fruit‘. ¿Fruta de Sharon? ¿Qué es eso? Investigué y en español es fruta de caqui, generalmente cultivada en Israel (de ahí viene lo de Sharon). Ya con las demás frutas, sabe parecido al jugo de uva, y dicen que ayuda a evitar infartos causados por arteriosclerosis. Así que es bueno para el paladar y para el corazón.

Así que si un día están aquí y ya no quieren comer tanto pescado frito con papotas fritas (que está bien, pero puede llegar a ser aburrido y su cuerpo terminará pidiéndoles a gritos algo fresco y no tan grasoso), pueden ir a Wagamama por fideos, arroz, juguito, y todo lo que se les ocurra. Hay 66 restaurantes en todo Reino Unido, y unos cuantos por Australia, Nueva Zelanda, Suecia, Dinamarca, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Kuwait, Turquía, Bélgica, Países Bajos, Chipre, Grecia, Irlanda, Qatar, y tres en Boston, Estados Unidos.

Han sacado también dos libros de cocina, editados por el escritor Hugo Arnold. Uno es The Wagamama Cookbook (2005), con recetas de todo tipo; y el más nuevo es Ways with Noodles (2006), dedicado a los fideos. No puedo esperar a conseguir el primero, a ver si puedo reproducir el yasai katsu curry desde la comodidad de mi casa. Y si no, al menos que pueda hacer unos fideos que hagan que mi bato y yo terminemos bebiendo el caldo del plato como la persona de la portada:

Otra cosa genial sobre Wagamama: a finales del año pasado, consiguieron el permiso de artistas para imprimir algunas de sus obras en los manteles. Había recién terminado mi disertación, relacionada con el arte callejero en Bristol y en Monterrey, ¿y adivinen a quién me encontré en mi mantel?

Dos manteles de papel, ilustrados con la imagen de una mujer pelirroja con una flor, hecha por Inkie.

A Inkie, uno de los pioneros del arte callejero en Bristol, a quien había estudiado a profundidad para mi trabajo final. Habían otras ilustraciones de otros artistas de toooodo Reino Unido, pero nos tocó Inkie, y ni siquiera nos dimos cuenta hasta que nos sentamos y ya habíamos pedido la orden. ¡Vaya sorpresa!

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El Silbido de Manchester

Todo el día de ayer estuvo haciendo un viento de los mil diablos. En la madrugada, la lluvia torrencial y los ruidos de cosas moviéndose no me dejaban dormir. Pero fue en la mañana, a eso de las ocho AM, que el aire estuvo tan fuerte que sucedió algo que jamás me había sucedido antes. Se empezó a escuchar algo así como esto:

Nota: el video no es mío.

¡¿UNA INVASIÓN ALIENÍGENA?!

Esto, unido al sonido que suelen hacer los trenes que pasan no muy lejos de aquí, hacía que todo se sintiera mucho más apocalíptico. ERA VERDAD LO DEL 2012. LOS CHARLATANES QUE SE COLGABAN DE LA CULTURA MAYA TENÍAN TODA LA RAZÓN. SÁLVESE QUIEN PUEDA.

Pero no.

Verán, a unos veinte minutos a pie de mi casa, está esto:

Beetham Tower. Foto: Daniel Hopkinson.

Es la Torre Beetham, un rascacielos de 47 pisos y de 168 metros de altura. Completado en el 2006 y visible desde diez condados durante un día despejado, es el edificio más alto fuera de Londres, y una de las edificaciones más delgadas en el mundo. Los primeros 22 niveles son parte del Hotel Hilton, así que la torre a veces es conocida como The Hilton, como toooooooodo lo que toca el emporio. (Sí, amigos. Paris Hilton es mi vecina.) A partir del piso 23, que contiene un bar llamado Cloud 23, la torre se hace más ancha y se convierte en un complejo residencial. Así es: la parte de abajo es más delgada que la de arriba. Así como con la Torre de Pisa en Italia, la gente bromea con que se va a caer de lado. Pero no se preocupen: está diseñada para ser fuerte y resistente. También se colocaron aditamentos en las paredes exteriores para que no se refleje mucho el sol. Se han tomado todas las precauciones necesarias para evitar cualquier percance. O casi cualquier…

Una de las caras del edificio, para balancear el peso del área residencial, es más alta que las demás. Por eso se ve como si una cuchilla sobresaliera del techo. Cuando el viento sopla con fuerza, roza esa enorme cuchilla y emite un murmullo como el que se escucha en el video. En la escala musical, la nota es casi un Si perfecto, o un B3. En días tempestuosos, se ha escuchado varios metros (¡o kilómetros!) a la redonda, por todo Manchester y suburbios como Salford, Chorlton y Hulme.

La Torre Beetham, la Great Northern Tower, Granada Studios y las vías del tren. Foto: Nick Grayson.

Esto puede ser inconveniente. La Torre Beetham se encuentra en Deansgate, una de las avenidas más concurridas del centro de Manchester. En ella, hay infinidad de negocios de todo tipo: bancos, restaurantes, tiendas, oficinas corporativas, etc. A pocas cuadras están los estudios Granada, donde infinidad de programas televisivos son grabados y transmitidos todos los días. Uno de ellos, la tradicional telenovela Coronation Street. Los actores han tenido que esperar a que el chiflido cese para grabar sus escenas lo más pronto posible; y cuando es persistente, los ingenieros de sonido han tenido que disfrazarlo con más ruido ambiental.

La torre desde el canal de Castlefield. Foto: Ed O'Keeffe.

Quienes maldicen al arquitecto durante días terribles quizás no necesiten derrochar tanta bilis: él mismo vive en el penthouse del edificio, así que le toca mucho peor que a todos nosotros. ¿O mucho mejor? Como es típico de la gente de Manchester, quizás aprendan a amar el silbido de la torre y lo adopten como orgullo local. Así como lo hicieron con Oasis y con los equipos de fútbol Manchester United y Manchester City, a quienes aman a pesar de todo.

Al menos a mí no termina de intrigarme. Al principio me dio miedo, pero sabiendo ahora su origen, me parece fascinante.

La Torre Beetham y el horizonte de Manchester. Foto: Andy Davis.

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Feliz Cumpleaños, Don Cynth Britannia

Y en el comentario ameno del día, hoy cumple años mi marido. Le regalé unos viniles: cuatro LPs de David Bowie (Hunky Dory, Let’s Dance, The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, y The Man Who Sold the World) y un sencillo 12″ de Joy Division (Atmosphere). Ya pusimos Ziggy Stardust, pero alrato le seguimos.

A la izquierda: bolsa amarilla de papas fritas Sabritas 'Original'. A la derecha: bolsa roja de papas fritas Walkers 'Ready Salted'. Mismo sabor y logo.

De cumpleaños, como fanático de las fritangas mexicanas, también se comió la última bolsa de Sabritas que traje la última vez que fui a México. Eran Sabritas originales. Son más saladas que las de aquí, y saben un poco distinto. Aquí se llaman Walkers, pero es el mismo logo. Walkers son fritas en aceite de girasol (quesque más sano), y Sabritas son fritas en aceite vegetal (sin especificar de dónde lo sacan).

Dos tazos plateados sobre una mesa de madera: uno ('Dot') es de un personaje amarillo con cabello verde y tabla de surf azul y rosa; otro ('Nuts') es una especie de mapache gris y negro con ojos verdes. El de 'Dot' tiene contorno naranja, y el de 'Nuts' tiene contorno rosa.De la serie Funki Punky Extremo.

Para rematar, le salió doble tazo. No sé qué diablos son las nuevas criaturillas que salen en los tazos (yastoy grandecita), pero cuando te sale doble tazo, es de buena suerte.

Los dejo con una presentación de David Bowie en el difunto programa de variedad musical Top of the Pops. Era 1972, y la gente no veía bien que Bowie abrazara a su compadre. Seguro prefería que lo matara con una metralleta y saliera mucha sangre. ¡Ah, cómo es la gente!

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Estudiar en Reino Unido, y vínculos de ayuda

A la fecha sólo he recibido tres comentarios (¡yupi!) en el blog. Dos de ellos de amigos, uno de ellos de alguien que encontró el sitio por su cuenta. Oscar dice:

Encontré este blog, leí sus publicaciones y se me hace algo muy interesante…
Inglaterra debe ser algo hermoso y cultural, no he tenido la suerte de estar ahi
pero siempre he querido ir a estudiar inglés.. he buscado gente o alguién que me ayude
pero no he obtenido exito, ya que las agencias de intercambios salen muy caras.

soy mexicano

Primero que nada, hola. Qué bueno que se encontró con este blog y que le está gustando.

Acerca de venir a Reino Unido: sí es caro, y hasta lleno de sacrificios. Para venir aquí a estudiar, ya sea clases de inglés o estudios académicos, es necesario conseguir un permiso para entrar (entry clearance). Hay varios niveles (o tiers), y el de estudiante es el Tier 4. Desde el 2009, está basado en lo que ellos llaman un sistema de puntos en el que, para poder entrar, se tienen que completar 40 puntos a través de dos actividades:

  • Tener una confirmación oficial de que has sido aceptado en una universidad o escuela. (vale 30 puntos)
  • Tener suficientes fondos para colegiatura y mantenimiento. (vale 10 puntos)

En pocas palabras, se necesitan dos cosas: escuela y dinero. Eso del dinero, aunque valga tan pocos puntos, es bastante complejo e importante. Al menos cuando apliqué para posgrado, se tenía que contar con un mínimo de cierta cantidad en el banco durante tres meses, sin que baje jamás de esa cantidad. Es exagerado, pero los de aduana quieren estar seguros que no se va a trabajar ilegalmente de tiempo completo ni se va a intentar conseguir fondos del gobierno (lo que los gringos llaman welfare). Tratar de conseguir becas parciales o totales puede ayudar muchísimo.

Para conseguir esa confirmación de la escuela, primero hay que ver cuál es la que uno prefiere, y mandar la aplicación y documentos necesarios. Si la aplicación es exitosa, los de la institución le mandarán un correo electrónico con una clave de aceptación que se tendrá que poner en la aplicación para entry clearance. Ellos checarán el número en sus computadoras para ver si ha sido aceptado, para qué institución, programa, etc.

La entry clearance Tier 4 o visa de estudiante suele durar un año. Al menos así fue con la mía, pues mi posgrado fue de un año. A veces es de más o menos tiempo. No sabría decir. Si se quiere seguir más tiempo estudiando, habrá que aplicar para una extensión de la misma Tier 4. Si las circunstancias cambian y se quiere quedar más tiempo a trabajar, como pareja de alguien de aquí, en busca de asilo, o lo que sea, tendrá que hacer la aplicación correspondiente.

Para hacer esto, lo mejor sería tener intermediarios. A la derecha puse varios vínculos con información de ayuda. En loveUK tienen información para cursos de inglés, y están con la persona durante todo el proceso. Lo mismo Across the Pond, pero sólo para estudios académicos de pregrado o postgrado. Los del British Centre de Monterrey representan a la Anglo-Continental School de Bournemouth, Inglaterra. Ellos quizás puedan ayudar para ir a estudiar ahí. Si no es posible por el momento salir del país para estudiar inglés británico, están los cursos del British Council en la ciudad de México y otros lugares de la República, y los de British Centre en Monterrey. Después ellos han de saber de otras escuelas de inglés en Reino Unido para continuar los estudios.

Creo que esto es lo único en lo que puedo asistir por ahora, desde mi experiencia personal. De ninguna manera tengo licencia profesional para estos casos, así que es mejor hablar con los expertos para seguir adelante.

Por ahora, tengo unos cuantos vínculos que me han sacado de apuro para venir y quedarme. Los he dividido en ‘Ayuda desde México’ (para quienes quieren dar el gran salto) y en ‘Ayuda desde Reino Unido’ (para quienes quieran ayuda una vez estando aquí, o para británicos que quieran dar el gran salto hacia México). También he puesto direcciones de blogs de amigos hispanoparlantes que hice estudiando en Bristol y que, como yo, hablan sobre su estancia en un país distinto al suyo. Apenas estoy comenzando, así que espero poner más vínculos e información en lo que pase el tiempo.

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